la habitación de hotel
estaba recién remodelada
sombría y sin ventana a la calle
era un peuqeño horno donde el pan recién horneado eran nuestros cuerpos
hace poco volvimos a la habitación
no había sido remodelada desde entonces y los muebles
parecían haber sido torturados
con colillas de cigarro
para arrancarles alguna confesión.
lunes, 10 de diciembre de 2007
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