la habitación de hotel
estaba recién remodelada
sombría y sin ventana a la calle
era un peuqeño horno donde el pan recién horneado eran nuestros cuerpos
hace poco volvimos a la habitación
no había sido remodelada desde entonces y los muebles
parecían haber sido torturados
con colillas de cigarro
para arrancarles alguna confesión.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
me ha gustado tu poema, hermoso, evocador, con mucha musica de por medio.
un abraso
Publicar un comentario