lunes, 10 de diciembre de 2007

la habitación

la habitación de hotel
estaba recién remodelada
sombría y sin ventana a la calle
era un peuqeño horno donde el pan recién horneado eran nuestros cuerpos


hace poco volvimos a la habitación
no había sido remodelada desde entonces y los muebles
parecían haber sido torturados
con colillas de cigarro
para arrancarles alguna confesión.

1 comentario:

Rastros caníbales dijo...

me ha gustado tu poema, hermoso, evocador, con mucha musica de por medio.
un abraso